“Los confundieron”: la versión oficial que no devuelve a los mineros de Concordia

 

Culiacán, Sinaloa.—



La explicación ya llegó desde Palacio Nacional y, como suele pasar, no alcanza. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó que los 10 mineros desaparecidos en Concordia fueron privados de la libertad por sujetos armados que —según las primeras declaraciones— “los confundieron” con integrantes de un grupo criminal contrario.

Eso dijeron los detenidos. Tres hombres y una mujer. Y con eso, de momento, se pretende cerrar el primer capítulo de una historia que terminó en fosa clandestina.

Durante la Mañanera del Pueblo de este martes 10 de febrero, Harfuch explicó que esta línea se desprende de las declaraciones iniciales de los presuntos responsables ya detenidos. En pocas palabras:
no era para ellos… pero se los llevaron.
No eran el objetivo… pero los ejecutaron.

La versión oficial habla de confusión. La realidad habla de control armado, terror y total impunidad en la sierra.

El propio titular de la SSPC reconoció que las investigaciones siguen abiertas y que vienen más detenciones. También descartó —convenientemente— que existan denuncias previas de extorsión contra la minera Vizsla, como si eso cambiara algo cuando diez trabajadores terminaron levantados y asesinados.

Por instrucción presidencial, dijo, se reforzó la seguridad en la zona serrana de Concordia con personal del Ejército, despliegue que permitió las primeras capturas. El operativo llegó… después. Cuando ya había desaparecidos y cuerpos bajo tierra.

La Fiscalía General de la República será la encargada de confirmar la identidad total de las víctimas. Hasta ahora, cinco cuerpos hallados en una fosa clandestina en la comunidad de El Verde ya fueron identificados como mineros desaparecidos desde el 23 de enero. Los otros cinco siguen sin nombre, pero no sin historia.

En Sinaloa, decir que “los confundieron” no tranquiliza a nadie.
Porque aquí todos saben que cuando un grupo armado se equivoca, no pide disculpas: ajusta cuentas.
Y mientras la narrativa oficial habla de errores, en la sierra el mensaje es otro:
trabajar ya no garantiza volver a casa.

La confusión no mató a los mineros.
Los mató la guerra que el Estado sigue llegando tarde a reconocer.

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