VIDEO: Así le dieron raite a "La Muchacha del Salado" Nicholette los chaporratas, la plaga que ya no se esconde

 

AdN-Noticias Sinaloa | Análisis de Seguridad


Los chaporratx*s no nacen, se escurrxn, plebes. Brotan como humedad rancia en pared abandonada: huelen a nóminx baratx, a fracaso mal curado y a traición de cantina. Son alimañxs urbanxs que se mueven en Versxs y Jettxs, carros que no son suyos, robados al pueblo mientras el miedo corre más rápido que la chxta.

No viven con hambre —porque eso sería digno— viven con la panza llena de envidix crónicx y ansiedad mascada a medias. Ya no saben qué hacer con su miserix, pues si ya se chingxron todo lo que pudieron: terrenos, negocios, tranquilidad. Donde pisan no crece nada, salvo chismes, amenazas y producción delictiva exprés: cinco minutos y pélatx, porque ahí vienen los tirxs.

Se mueven en manadx porque solos no sirven ni pa’ estorbar. En bola se sienten valientes, pero al primer ruido se dispersan como cucarachas cuando se prende la luz.



Y como toda plaga, tienen cabecillx. Un soplador de ilusiones, traficante de aire caliente, experto en inflar egos vacíos. El guangx —o guanx, como lo conocen en el bajo mundo— les vende fantasías: tronos imaginarios, coronas de cartón mojado y el título ridículo de “princesxs”, cuando apenas les alcanza pa’ ser bufones de su propio circo derrumbado.

Antes al menos fingían buenas intenciones; hoy destruyen por costumbre. Rascan, muerden, chillan… y luego se hacen las víctimxs cuando el pueblo les cierra la puerta en la cara.

Así operan los chaporratx*s: ruidosxs, inútiles y previsibles. En el bajo mundo ya se murmura su próximo destino: pista planx, de esas donde tanto les gusta correr a la razx… hasta que se les acaba el camino.

En AdNNoticias Sinaloa no romantizamos la delincuencia ni maquillamos la mierdx. Aquí se escribe como se vive: de frente, con verdad y sin miedo.



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