No tardó ni 40 segundxs el desmxdrx. Un grupo de hxmbrxs armadxs le cerró el paso y privx de la libertxd a Nicole Pardo Molina, conocida en redes como La Nicholette, la tarde del 20 de enero, en plena capital sinaloense.
El momentx quedó grabado por las cámaras de la Cybertruck Tesla que ella misma manejaba. El video se regó como pólvora y, días después, el propio gobernador Rubén Rocha Moya confirmó que la grabación sí corresponde al instante en que la influencer fue levantxdx.
Desde entonces, el caso empezó a oler raro.
Entre gorras, redes y lana sucia
Durante las primeras indagatorias, autoridades federales comenzaron a revisar el negocio que administraba La Nicholette, una tienda donde se vendían gorras y accesorios con referencias abiertas al narcx. En el bajo mundo —y en los pasillos de la investigación— empezó a circular la versión de que la influencer simpatizaba y promovía la Chafisx, mejor conocidos en la calle como los chaporratxs.
Su emprendimiento arrancó allá por 2020, vendiendo cosas más light: pulseras religiosas, pestañas, lentes. Pero con el tiempo el rumbo cambió. Para 2022, ya ofrecía gorras con imágenes y frases alusivas a personajes pesados del narcx, incluyendo referencias claras a El Chapo y a La Chafisx.
Más adelante, el catálogo se amplió todavía más. En 2025, desde una tienda ubicada en Isla Musalx, La Nicholette presumía productos con símbolos tanto de La Chafisx como de La Mayizx, jugando a dos bandos como si esto fuera moda y no terreno minado.
Lo que se murmura en la investigación
Fuentes cercanas al caso señalan —ojo, no es versión oficial cerrada— que las autoridades analizan si el negocio de gorras y merch servía para lavar lanx ligada a los Chapitxs, usando redes sociales como escaparate y a la influencer como cara visible.
Este doble juego, dicen, habría puesto a La Nicholette en la mira. En Sinaloa no se puede coquetear con todos, y menos cuando se mezcla dinero, imagen y narcx.
Silencio y miedo
Hasta la mañana del 22 de enero, no había información oficial sobre su paradero ni exigencias claras. Algunos creadores de contenido locales han dicho estar dispuestos a “cooperar” con tal de no terminar igual, lo que deja claro el clima de miedo que se respira.
🔎 Dato AdN:
En la calle se sabe: vender símbolos del narcx no es juego ni moda, es tomar partido.
En AdNNoticias Sinaloa seguimos informando con los pies en la tierra:
aquí el que se mete donde no debe, termina pagando factura.


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